El problema de las carpetas spam es que a veces se cuela algún mensaje que no lo es. No hace mucho me sucedió con Aurora. Un buen día me entró en mi bandeja de entrada un correo de alguien a quien yo no conocía o al menos no recordaba, pero que me hablaba con la familiaridad de un amigo. Estuve tentada a eliminarlo temiéndome que quizás fuera un virus. Sin embargo, no lo hice.
Días después revisé, como es mi costumbre, la carpeta spam antes de vaciarla de tantos correos basura. Ahí estaba el primer mensaje de Aurora y todo tomó entonces lógica.
Espero que no te moleste que lo produzca textualmente: "Hoy he leido tu blog por primera vez y la verdad es que me he sentido un poco identificada. Me has hecho, que me olvide de la enfermedad cronica que padezco, y me dé cuenta de que hay personas como tú que aún estáis más limitadas. Tu blog me sirve para recordar que aún todas tus limitaciones sigues adelante, luchando. Yo muchos días me rindo y pienso tengo 48, padezco Síndrome de Fatiga Cronica(grave) asociado a Fibromialgia, y toda la vida así ...
Me recomendaron los blogs, para darme una ilusion y te aseguro que lo he conseguido, y además tengo amigos pero de corazón, de los buenos. Estoy contenta de haber contactado contigo. Ya sabes aquí estaré. Un abrazo.Aurora".
Presiento que cuando uno conoce la enfermedad de cerca, sea cual sea, y convive con otros que también padecen, termina por valorar lo que tiene o relativizar lo que le falta. Seré más explícita: mi lesión es muy, muy alta, podría envidiar a cualquiera por tantas pequeñas cosas que, apuesto, la mayoría ni siquiera valoran: peinarse, limpiarse los dientes, expurgar un hueso... toser.
Sin embargo, cuando piso el Guttmann me entran ganas de llorar. No porque no sepa las secuelas de un traumatismo craneoencefálico (en la cabeza), los estragos que provoca el impacto de la descarga eléctrica de un rayo o las consecuencias de una embolia cerebral, entre otras causas, sino porque al verlo de frente, me siento egoísta y me pregunto de qué me puedo quejar.
Siempre hay peores, mucho peores, y puedo dar gracias. Aunque sepa también que cuando me duela la espalda, me constipe y me pique la nariz, me olvidaré de la pena ajena y me compadeceré de nuevo de mí.
Al fin y al cabo, soy sólo una simple mortal.
A ti, Aurora, sólo puedo decirte que siempre es agradable saber que hay alguien a quien le gusta lo que tú escribes, pero te aseguro que me reconforta mucho más saber que quizás pueda ayudar a otras personas. Con esa finalidad nació este blog.









