El otro día escuché una noticia interesante, le habían insertado o, tal vez debiera decir, instalado un brazo biónico a una chica que había nacido sin él.
Un adelanto importante, pensé. ¿No podría hacerse también con un tetrapléjico? Mi hombro funciona y mi cerebro, aunque algo anquilosado por la edad, lo que mejor sabe hacer es mandar. ¡Qué contento estaría el pudiendo dirigir y ordenar sin que nadie le llevara la contra o se quejara de ello!
creo que tanto él como yo nos conformaríamos contener a nuestra disposición un artilugio robotizado que nos ayudara en mis quehaceres diarios sin verte obligado a depender de la predisposición, la voluntad y el buen hacer de otra persona.
La mujer biónica era el título de una serie de hace ya varios lustros. Por aquel entonces me parecía únicamente ciencia ficción. ¿Quién sabe si muy pronto no será una salvación?
Es comprensible y muy humano el cansancio. Todos tenemos días buenos, malos y peores... pero pocas cosas son tan frustrantes como encontrarse mal y que, en lugar de dar con el qué o con el cómo, te digan que son manías.

Debería decir que una máquina, sin sentimientos ni personalidad, no puede sustituir nunca a una persona. Una máquina nunca te hablará de amor ni te prometerá mil sueños, ni te regalará una sonrisa... ¡Al menos por ahora!... aunque tampoco te dará la espalda ni te venderá quimeras. Estará ahí mientras la batería y su carrocería aguante. Mucho más de lo que muchas personas suelen hacer. Os lo puedo asegurar.


blog comments powered by Disqus