Supongo que sin pretenderlo, Fina me recordó con su mensaje que tenemos encima al día de San Valentín.

Sería maravilloso que no hubiera una fecha señalada porque todos fueran en sí el día de los enamorados.

Sólo puedo darte la enhorabuena, Fina, por tener al lado a una persona maravillosa que te quiere y valora por lo que eres. Puedes considerarte una privilegiada.

En una charla amistosa con un compañero del trabajo se sinceró conmigo y me confesó que él no se casaría nunca con alguien en mi misma situación. Explicado así puede parecer que fue un tanto animal y falto de tacto. A mí, personalmente, no me molestó... Enrique, pensándolo bien, ¡viva tu diplomacia!

En fin, son muchas las separaciones por causas muy diversas y distintas a una discapacidad; sin embargo, lo que él me dijo es lo que desgraciadamente más he visto y vivido, y por duro que sonara, le honoraba su sinceridad.

No obstante, me quedó entonces una pregunta en el tintero y que hoy le formularía: ¿hoy por hoy, dejaría a su esposa si por un accidente o una enfermedad se quedara tetrapléjica? o ¿querría que ella le abandonara si fuera él quien se viera limitado?

La verdad es que suelo desconfiar de las palabras y de las promesas... como cantaba Janet en el siglo pasado: "... porque el mundo me hahecho así" y sólo los hechos hablan por sí mismos.

Ahora que se acerca San Valentín, mi reconocimiento para esas parejas que aprenden a convivir con una discapacidad, una enfermedad..., que se mantienen a nuestro lado apoyándonos en nuestra lucha, dándonos un motivo para creer en el amor, en el mañana y en nosotros mismos, obsequiándonos con su fuerza y cariño.

"Nada extraordinario", escuché una vez. El amor, sea de quien sea, siempre será extraordinario.

Para todos, feliz San Valentín.


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